Bebo Valdés, un joven de 90 años.

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Bebo Valdés, un joven de 90 años.

Mensaje  Damablanca el Miér Oct 15, 2008 12:49 pm

Entrevista publicada en el diario "La Vanguardia".

Pianista cubano, presenta con su hijo Chucho su nuevo disco en el Festival de Jazz de Barcelona

"El público dice que no toco mal"

Esteban Linés | Barcelona | 15/10/2008 | Actualizada a las 01:45h
Recién cumplida su condición de nonagenario, el legendario pianista Bebo Valdés presentará el próximo 23 de octubre en el Auditori junto a su hijo y también pianista Chucho el flamante disco 'Juntos para siempre' (Sony/Bmg).

Enmarcado en la 40ª edición del Festival de Jazz de Barcelona, este estreno será el inicio de una gira española de características excepcionales, una de las cada vez más contadas ocasiones para paladear el arte del músico cubano, que abandonó su país en los sesenta para instalarse en Suecia y que desde hace tres años vive en la cálida Benalmádena. Nunca ha vuelto a Cuba.

- ¿Qué es el desarraigo? Al cabo de los años, ¿de qué siente nostalgia? ¿De su tierra? ¿de sus familias?
-Me fui de Cuba, pero no he dejado nunca de ser cubano. Ni un solo día. Y claro que me gustaría volver a mi tierra, pero no ahora. Todos me dicen que mejor que me quede con los recuerdos de lo que era la Cuba de mi tiempo.

-La pasada semana, en el acto de celebración de su 90 cumpleaños en Madrid, se dijo que "los patriotas más desatendidos de nuestro país, Cuba, han sido los músicos?". ¿Qué se quería decir?
-Yo no dije eso [de hecho fue el productor del disco Nat Chediak, también presente el acto], pero es verdad. Hubo muchos músicos que, como yo, se fueron y no regresaron jamás, pero nunca dejaron de tocar música cubana ni dejaron de ser cubanos a pesar de la distancia.

-Así, cuando hace unos años se produjo el fenómeno del Buena Vista Social Club, ¿cómo lo vio desde la lejanía?, ¿qué opinión tenía usted de Rubén González?
-Fue excelente, muy buenos para ello y para Cuba. Eran personas mayores, y les fue muy bien ese éxito, porque estaban olvidados incluso en Cuba y su música era música popular cubana, muy del estilo oriental. A Rubén lo conocí poco, era un buen pianista en su estilo.

-La actual situación política en Cuba, con Raúl Castro más o menos en el poder, le invita a ser optimista?
-Sólo seré optimista cuando vuelvan a Cuba la constitución y la democracia.

-Una de las cuestiones más interesantes que trata Mats Lundahl en su flamante biografía, "Bebo de Cuba" (RBA), trata de su experiencia profesional en Haití. ¿Qué pasó allí?
-Fue inolvidable. Primero por mi amigo Issa El Saieh, que era una persona divina. Tocaba el saxofón y era un arreglista muy bueno, casi diría que escribía mejor que tocaba. Venía de una familia rica, se había educado en Estados Unidos y conocía a músicos como Dizzy Gillespie. En Haití pude descubrir ritmos africanos que no estaban en Cuba, o que eran distintos. En todos esos mares del Caribe hay todavía muchas cosas inéditas, por descubrir. Fue para mí una gran experiencia. Issa, además, fue mi amigo hasta que se murió, no hace mucho.

-Cuando decide romper con casi todo y quedarse en Suecia a comienzos de los 60, usted desaparece prácticamente del mundo musical. ¿No llegó a sentir algún tipo de frustración artística? ¿qué es lo que le ayudó a mantener ese carácter optimista y positivo?
-Frustración nunca. Hice lo que hice por amor a mi mujer y porque tenía que mantener a una familia. A pesar de todo, nunca dejé de ser músico y de ganarme la vida tocando el piano. Nunca dejé de escribir, ni de practicar, ni de estudiar. Yo soy un hombre agradecido y miro siempre adelante. Vengo de una familia luchadora, que tuvo que trabajar mucho para comer, y yo siempre pude mantener a mi familia.

-El disco que acaba de grabar con su hijo Chucho, "Juntos para siempre", ¿tiene el repertorio que usted hubiera preferido?
-Yo creo que en el disco está todo lo que grabamos. No se quedó nada fuera, me parece. Fue muy rápido. Chucho y yo nos ponemos de acuerdo fácilmente. Es como cuando tocábamos en casa cuando él era un niño. Decidimos unos días antes lo que íbamos a poner entre los dos, cada uno dijo lo suyo, lo grabamos y ya está. No hubo ni una discusión.

-Es un repertorio ecléctico, en cualquier caso. ¿Es una selección para un público no especializado?
-No. Lo único que nos gusta es variar de estilo, dar variedad y más colores para que la gente no se aburra, como hago en mis conciertos.

-¿Cómo se ha planteado esta gira temáticamente? ¿Los mismos del disco, improvisaciones...?
-Tocaremos casi todo el disco, seguro, y tenemos mucho repertorio donde escoger el resto. Nos encontraremos en Barcelona unos días antes para ensayar, y a partir de ahí, entre lo que proponga Chucho, lo que proponga yo y lo que nos sugieran nuestros amigos que hacen los conciertos, pues saldrá el programa. Que nunca será el mismo, claro. Cada noche es distinta: los pianos, el público, la acústica de los teatros, hasta nosotros mismos cambiamos de un día para el otro.

-¿Qué es lo que más admira de su hijo Chucho como pianista?
-Él es un salvaje tocando. Su mano izquierda es prodigiosa. Quizá no tanto como la de Ernesto Lecuona, que además era zurdo, y por eso le lleva ventaja. Hoy no hay nadie en el mundo que pueda tocar como Chucho, o al menos yo no lo conozco, con esa independencia de manos y esa fuerza. Nadie puede hacer los contrapuntos que él hace. Además, tiene oído absoluto, cosa que yo no tengo. Tocas un acorde en el piano, al azar, y él te dice nota por nota lo que has tocado. Es el mejor pianista del mundo, o uno de los mejores, porque soy su padre y no sé si queda bien que yo diga esto. Y tiene una imaginación improvisando que es del carajo, divina. Puede meter cualquier cosa en medio de una pieza. Nunca sabes por dónde puede salir.

-Usted dice que tocará hasta el día que se muera, pero ¿le da miedo el paso de los años?
-No. Es lo más natural del mundo. La vida es así. Ya he llegado a los 90, cuando jamás pensé que pasaría de 65. Y sigo tocando, y dicen que no lo hago mal y al público le gusta. Y sí, tocaré hasta el día que me muera, pero ya no haré muchas giras como ésta ni muchos conciertos. Ya hace tiempo que doy muy pocos conciertos al año.

-¿Siempre ha sido usted tan creyente como parece? ¿Cómo se imagina a Dios?
-Dios es un espíritu. No importa qué dios sea ni qué religión. Cada uno puede tener la suya. Todas son buenas si no hacen daño a los otros. Como dice el refrán, "haz bien y no mires a quién". Los espíritus nos rodean. Todos somos espíritu.

Aquí pueden escuchar a ambos juntos al piano:

http://es.youtube.com/watch?v=t-WCErcAcZg&feature=related

Un abrazo,
Damablanca.
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Re: Bebo Valdés, un joven de 90 años.

Mensaje  Ety el Vie Oct 17, 2008 4:15 pm

Es maravilloso, que bueno que aun hay gente así en este mundo.

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