Muere Carlos Fuentes

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Muere Carlos Fuentes

Mensaje  Damablanca el Miér Mayo 16, 2012 1:13 am

Publicado hoy en el diario "El País"

Padeció la angustia y el dolor pero no estuvo triste una mañana. Esa frase de Ernest Hemingway sirve para describir la peripecia vital de Carlos Fuentes, el novelista mexicano que murió este martes en México, su país, aunque nació en Panamá, a los 83 años.

"Padeció la muerte de sus dos hijos, y esa desgracia sucesiva, que superó con la entereza que compartió con Silvia Lemus, su mujer, se integró con enorme dramatismo en algunos de sus últimos libros; pero su voluntad de hierro, así como su salud, le permitieron superar el impacto de las desapariciones dramáticas de sus hijos Carlos y Natasha.

Su resistencia era la de un atleta, pero el corazón iba acogiendo esos impactos hasta que ayer ya no pudo más; su fortaleza física, que fue también su fortaleza literaria, fue vencida por la edad del tiempo, esa metáfora en la que él puso su empeño como escritor y también como respuesta civil a un siglo de México y de la humanidad.

Esta semana aún estaba en Argentina, visitando la feria de Buenos Aires. Ahí anunció nuevos proyectos; explicó (en declaraciones a Francisco Peregil) que mientras tuviera proyectos, y los tenía a puñados, jamás sometería su vida a la melancolía de la muerte.


Esa fue su divisa; por eso su conducta pública no fue interrumpida por los puñetazos privados. Su disciplina era la lucha contra el tiempo. Se levantaba al amanecer, siempre, pasaba al papel, en blocks enormes, la escritura que le sugirieran las notas del día anterior, y escribía como un forzado en las horas de la madrugada, hasta que se vencía la mañana. Luego iba a caminar (en un tiempo corrió, pero luego no se sintió para esos trotes), y a partir del mediodía ya estaba listo para la vida social. En los últimos años se escondió de casi todo (en Londres, en Nueva York, en México, en sus excursiones por la geografía mundial), pero dejó un resquicio para no olvidarse de la otra parte de su personalidad. Se encontraba con gentes de la política, de la economía, de la literatura; escuchaba como un forzado, quería tomar notas de la peripecia mundial, y el resultado de esa pesquisa eran artículos en los que hoy se puede leer su gradual decepción ante la condición humana.

El último noviembre se sentó durante horas con el expresidente chileno Ricardo Lagos; querían saber el uno del otro, qué opinaban, qué creían sobre el futuro del mundo. Fuentes no estaba en ese momento en el mejor de sus mundos; atropelló al principio de ese diálogo su pasión literaria con su destino civil, y era difícil arrancarle palabras, como si Fuentes estuviera ensimismado, fuera del universo de lo contingente. Pero, de pronto, el exmandatario chileno sacó la literatura como asunto, y ya entonces revivió Fuentes, ese era ya su mundo. Perturbado su país, perturbado el mundo, perturbado el universo personal que lo animó algún día, Fuentes ya era solo un escritor, una mente buscando en las ficciones la explicación del mundo."

Comentario: Descanse en paz y gracias por legarnos su obra.

Damablanca.


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Re: Muere Carlos Fuentes

Mensaje  Ety el Miér Mayo 16, 2012 5:16 am

Muere el novelista Carlos Fuentes

Galardonado con el Cervantes de Literatura, Príncipe de Asturias y Rómulo Gallegos, falleció a los 83 años en el Distrito Federal.


México, DF. El escritor Carlos Fuentes murió esta mañana a los 83 años, confirmó Consuelo Sáizar, presidenta del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (CNCA).

Su repentino fallecimiento se debió a complicaciones derivadas de una hemorragia masiva, tal vez a consecuencia de una úlcera, señaló el gastroenterólogo Arturo Ballesteros, quien atendió al narrador al ser hospitalizado de urgencia.

En entrevista de radio con Jacobo Zabludovsky, el galeno detalló que el autor de Aura presentó vómitos y un desmayo en su casa, por lo que su esposa Silvia Lemus lo trasladó de inmediato al hospital Angeles del Pedregal, donde murió alrededor del mediodía.

Se espera que en las próximas horas se traslade el cuerpo a su casa, para ser despedido por familiares y amigos. En cuanto Lemus lo autorice, el CNCA rendirá un homenaje en el Palacio de Bellas Artes a uno de los grandes de la literatura en español. Más tarde, Sáizar confirmó en su cuenta de Twitter que mañana miércoles, a las doce del día, se realizará el homenaje de cuerpo presente al escritor en dicho recinto.

En la nueva sede del recinto del Senado se buscará inscribir en letras de oro el nombre del escritor Carlos Fuentes, señaló por su parte la presidenta de la Comisión de Cultura de la Cámara alta, María Rojo.

Carlos Fuentes nació en Panamá el 11 de noviembre de 1928. Hijo de padre diplomático mexicano, pasó su infancia en diversas capitales de América: Montevideo, Río de Janeiro, Washington D.C, Santiago de Chile, Quito y Buenos Aires.

Se instaló definitivamente en México a partir de los 16 años, luego de cursar la preparatoria en el Centro Universitario México, se inició como periodista colaborando para la revista Hoy, al tiempo que obtenía el primer lugar en un concurso literario del Colegio Francés Morelos.

Abogado por la Universidad Nacional Autónoma de México y economista por en el Instituto Altos Estudios Internacionales de Ginebra. En 1972 fue elegido miembro de El Colegio Nacional, fue presentado por el poeta Octavio Paz.

Su primer libro de cuentos, bajo el título Los días enmascarados, fue publicado en 1954. Es autor también de La región más transparente, Las buenas conciencias, La muerte de Artemio Cruz, La silla del águila, La voluntad y la fortuna, y La gran novela latinoamericana, su más reciente libro de ensayo.

Fue reconocido entre otros con el Premio Rómulgo Gallegos, el Premio Príncipe de Asturias en 1994, y el Premio Cervantes en 1987.

También se desempeñó como embajador de México en Francia, cargo al que renunció en 1977 cuando el ex presidente Gustavo Díaz Ordaz fue nombrado embajador del país en España. Como diplomático desarrolló una gestión de apertura a refugiados políticos latinoamericanos.

En 2008 fue declarado ganador del primer Premio Don Quijote de La Mancha, que compartió con el ex presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva.

En ese mismo año se le realizó un homenaje nacional con motivo de su cumpleaños número 80, y en el cual participaron los premios Nobel Gabriel García Márquez y Nadine Godimer, los escritores Tomás Eloy Martínez, Juan Goytisolo y Sergio Ramírez; los historiadores David Brading y Friedrich Katz, y ex gobernantes de Europa y Latinoamérica, entre otros.

A principios de este mes, Fuentes se refirió al proceso presidencial de México y lamentó que los candidatos sean "mediocres o poco interesantes".

"La política tiene que ponerse a la altura de la sociedad, no a la inversa. La sociedad en América Latina es más fuerte que la política", dijo en Buenos Aires, en el marco de la 38 Feria Internacional del Libro.

Asimismo, a principios de este año declaró que la literatura era "un faro para un México desviado", en el contexto de la elección presidencial. No "se trata de mantener juntos a los intelectuales con la clase política: hay acercamientos y alejamientos entre ellos, pero no es posible ni deseable que coincidan, porque el escritor siempre debe decir algo más, ir más lejos que el político... el escritor puede ir más allá porque puede imaginar, y políticos con imaginación hay muy pocos", dijo en una entrevista para La Jornada.

Hay gobernantes del pasado de México que si bien no habían leído mucho, al menos eran inteligentes, agregó.

Incluso, este mismo día, en su artículo publicado en un diario de circulación nacional , el escritor apuntó: "Me preocupa e impacienta que estos grandes temas de la actualidad (se refería a lo abordado en la campaña francesa), estén fuera del debate de los candidatos a la Presidencia de México dedicados a encontrarse defectos unos a otros y dejar de lado la agenda del porvenir".
El manuscrito de Aura, al igual que la mayoría de los originales de sus novelas, novelas breves, cuentos cortos, obras teatrales, guiones cinematográficos, escritos, discursos, entrevistas, traducciones, correspondencia, dibujos, documentos, fotografías, casetes de audio, video y cuadernos, se encuentran desde 1995 en la biblioteca de la Universidad de Princeton.

Todo el material puede ser consultado por investigadores acreditados, con excepción de la correspondencia entre Carlos Fuentes y Guillermo Cabrera Infante, Hélène Cixous, Julio Cortázar, José Donoso, Roberto Fernández Retamar, Gabriel García Márquez, Norman Mailer, Octavio Paz, María Ramírez, Philip Roth y Jean Seberg, la cual podrá abrirse al público a partir del 1º de enero de 2021, o dos años después de la muerte del autor, lo que ocurra primero, por instrucciones de él mismo.

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Re: Muere Carlos Fuentes

Mensaje  Ety el Miér Mayo 16, 2012 5:17 am

La literatura, faro en un país desviado

Los problemas están aquí y los políticos a distancia brutal de las respuestas, expuso a La Jornada en enero pasado.


México, DF. Las grandes figuras de la novela latinoamericana y sus temas constantes (los conflictos sociales, el dictador y la barbarie, el mundo mágico de mito y lenguaje, la épica del desencanto) son los protagonistas del libro más reciente de Carlos Fuentes (Panamá, 1928), quien en entrevista con La Jornada habla de la literatura como punto de referencia de un país que, en su opinión, se encuentra a la deriva.

México vive un mal momento "porque los problemas del país están aquí, y los políticos allá, a una distancia brutal con respecto a las respuestas", afirma. Pero el escritor perfila en un futuro a ese presidente estadista con el que sueñan muchos mexicanos: Andrés Manuel López Obrador, con la condición, añade, de que se rodee de "buena gente".

A propósito de la publicación de su libro La gran novela latinoamericana (Alfaguara), propone a la literatura como faro de una nación cuyo rumbo ahora "está bastante desviado del camino".

Imitación de la cultura

Tener un buen gobernante, "como, quizá, podría ser López Obrador", explica, depende de las personas que lo asesoren, "porque si éste solo quiere tener gente obediente y menor al lado, lo único que logrará es un mal gobierno".

Detalla que los buenos presidentes de México han tenido buena gente alrededor: "los gabinetes de Lázaro Cárdenas, de Manuel Ávila Camacho, Miguel Alemán Valdés o Adolfo Ruiz Cortines eran muy buenos porque había personas que sabían lo que no sabía el presidente. Si el presidente tiene que saber más que sus colaboradores, entonces estamos mal".

No obstante, continúa, tampoco se trata de mantener juntos a los intelectuales con la clase política: "hay acercamientos y alejamientos entre ellos, pero no es posible ni deseable que coincidan, porque el escritor siempre debe decir algo más, ir más lejos que el político, que está capturado en su momento, pues si no, no podría ser político; en tanto, el escritor puede ir más allá porque puede imaginar, y políticos con imaginación hay muy pocos".

–Los políticos de antes al menos leían –se comenta a Fuentes.

–Y ahora no, ¿verdad? Ahí están las muestras de ignorancia que ha dado Enrique Peña Nieto, quien pudo haberse escabullido de la pregunta y decir, por ejemplo, "sí conozco bien la Constitución de los Estados Unidos Mexicanos", pero tenía que titubear, se hizo bolas el pobre, ¡quedó muy mal! Hay gobernantes del pasado de México que si bien no habían leído mucho, al menos eran inteligentes.

En la literatura, detalla el autor de La silla del águila, “hay un sentido de continuidad de la historia de México y de América Latina que no se da en la política ni en la economía, así como una riqueza bárbara. Eso le permite ser una referencia para el mundo político y social, para reconocerse y no desviarse demasiado del camino.

“Pero la palabra literaria y la palabra política están muy divorciadas, pues políticamente hemos vivido mucho de la imitación, no de la continuidad de la cultura. Ganamos independencia, pero negamos a España, queremos ser gringos, o franceses; con Porfirio Díaz se trataba de convertir a México en un país francés.

“Con la Revolución volvimos a ser nosotros, pero nuevamente estamos distanciados de nuestro ser y tenemos que recuperarlo: ahí esta la cultura mexicana, para indicar quiénes somos: buenos, malos, pero así somos, de allá venimos, de una imaginación y una realidad conjuntas.

"Lo bueno de nuestra cultura es que tanto la imaginación como la realidad siempre han estado hermanadas, no se pueden separar. Mientras que en la política constantemente hay un divorcio entre ambas".

La gran novela latinoamericana, ensayo que propone un recorrido por la evolución de ese género literario en el continente, es, puntualiza Carlos Fuentes, "un libro personal, porque no hablo de todo el mundo, dejo cosas que no me interesan fuera y no menciono a mis enemigos".

Con el mismo buen humor con el que charla acerca de su obra, en las páginas del citado volumen se lee:

"Se me acusará, con justicia, de darle un lugar preferente a mi propio país, México, y a sus escritores. Así es (...) La razón es que éstos, los incluidos, concuerdan más con la línea general especulativa de este libro. Y que si abundan los mexicanos es porque los conozco mejor, los he leído más y ¡qué chingados!, como México no hay dos".

Medio siglo de dos clásicos

Este 2012, Carlos Fuentes y sus lectores celebran los 50 años de dos novelas ya clásicas del autor: Aura y La muerte de Artemio Cruz.

–¿Habrá algún festejo especial?

–No, esos libros existen por sí mismos, no les puedo pedir nada, no los toco. Me importan los libros que estoy escribiendo y, claro, recordar esos dos libros que para mí son muy importantes y que tienen muchos lectores. En una reciente firma de libros, los lectores que llegaban tenían, en su mayoría, entre 16 y 30 años, y los libros que firmé más eran esos dos, precisamente. ¡Me da mucho gusto!, quiere decir que Aura y La muerte de Artemio Cruz tienen una actualidad ajena a mí, ya les pertenecen a los lectores.

“Con La muerte de Artemio Cruz tenía una idea clara de recuperar el pasado inmediato de México. Si La región más transparente quería ser la novela de una ciudad, La muerte... quería ser la novela de una época, de una historia, de un país que era representado en su agonía por Artemio Cruz. La novedad técnica fue que introduje tres personas y tres tiempos diferentes para dar la complejidad de la vida y muerte de Artemio Cruz; ése era el propósito.

“En cambio Aura me vino a la cabeza estando con una muchacha en París. Salió, regresó y en ese momento pasó bajo una luz que la transformó en una anciana. Luego entró y volvió a ser la de 19 años, y dije, ‘¡ay!, que pasaría si uno tuviera el poder, siendo anciano, de volverse joven, ¡ahí está la novela!’ Me senté a escribirla en un café. La escribí en cinco días, me salió muy rápido.”

El manuscrito de Aura, al igual que la mayoría de los originales de sus novelas, novelas breves, cuentos cortos, obras teatrales, guiones cinematográficos, escritos, discursos, entrevistas, traducciones, correspondencia, dibujos, documentos, fotografías, casetes de audio, video y cuadernos, se encuentran desde 1995 en la biblioteca de la Universidad de Princeton.

Todo el material puede ser consultado por investigadores acreditados, con excepción de la correspondencia entre Carlos Fuentes y Guillermo Cabrera Infante, Hélène Cixous, Julio Cortázar, José Donoso, Roberto Fernández Retamar, Gabriel García Márquez, Norman Mailer, Octavio Paz, María Ramírez, Philip Roth y Jean Seberg, la cual podrá abrirse al público a partir del 1º de enero de 2021, o dos años después de la muerte del autor, "lo que ocurra primero", por instrucciones de él mismo.

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Re: Muere Carlos Fuentes

Mensaje  Ety el Dom Mayo 20, 2012 3:36 am

Carlos Fuentes: literatura y civismo

Ariel González Jiménez

Mis encuentros con Carlos Fuentes fueron escasos, breves y fortuitos. Sin embargo, deseo apuntarlos ahora que ha muerto para iniciar este comentario sobre su figura y obra, porque confirman lo que aun sin haberlo tratado nunca hubiera podido decir de él.

Pasé la segunda mitad de los años noventa en Buenos Aires, trabajando para la embajada de México. Como se sabe, esa ciudad tenía un significado nostálgico y vital para Fuentes, quien había pasado ahí algunos de sus años mozos. Así que sus visitas eran por lo menos anuales, ya para cumplir compromisos con instituciones y eventos como la Feria del Libro, ya por el puro gusto de volver a esa ciudad con tantos amigos y recuerdos.

En un primer encuentro me tocó recibirlo en el aeropuerto de Ezeiza y ofrecerle todo el apoyo de la embajada para su visita. Según recuerdo venía de Europa y estaba ávido por conocer las noticias tanto de México como de Argentina (internet apenas despuntaba); así que mientras esperábamos su equipaje y nos trasladábamos hacia su hotel, me exprimió en mi calidad de agregado de prensa. ¿Qué pasa con los justicialistas? ¿Con la UCR? ¿Qué tal la visita del presidente Zedillo? ¿Nuevas inversiones mexicanas?

Así era el Fuentes diplomático que por momentos hacía a un lado al Fuentes escritor: un analista de la realidad mundial, un apasionado de la realidad política y un profundo conocedor de la historia.

Solo un observador acucioso de la realidad social pudo escribir, en otro momento, La región más transparente, obra que le valió el reconocimiento nacional y, al poco tiempo, internacional. Fue ahí donde el diplomático nato, el estudioso de la política y la sociedad, cedió no sus conocimientos, pero sí su sensibilidad, ante el escritor.

La crítica ha coincidido en que La región más transparente debe su intención a una suerte de muralismo literario: recrear con un conjunto amplio de personajes el gran paisaje social de una época, tal y como lo había hecho Diego Rivera. Esa apreciación, estética sin duda, me parece válida; sin embargo, a finales de los años cincuenta, cuando apareció su novela, solo un autor con una vasta formación en el pensamiento político y social (había estudiado derecho y economía) podía captar en toda su complejidad esa etapa de la posrevolución mexicana.

Su obra, pues, no procede solamente de sus recorridos por la capital mexicana, ni del trato (cercano o lejano) de personajes modélicos que le servirían para su obra, sino de un examen social más elaborado en el terreno intelectual. Él mismo habría de señalarlo en distintas oportunidades al referirse a su novela: la realidad urbana que traza es resultado de una Revolución fallida (interrumpida, diría Adolfo Gilly) que continuó reproduciendo —en otra escala, desde luego— la desigualdad y la injusticia que todavía hoy sufrimos.

La Revolución mexicana constituyó el gran ideario del siglo XX mexicano. Lo que vino a decirnos La región más transparente (y buena parte de la novelística de Fuentes que le siguió) es que el sueño del progreso social seguía siendo una pesadilla para muchos, que la corrupción y el arribismo habían dado al traste con las instituciones recién creadas, que los pobres se las tendrían que apañar como pudieran en los años por venir (como ocurre ahora mismo).

El mayor mérito literario de Fuentes se concentra, a mi modo ver, en La región más transparente, por lo que hace al campo de la novela; en Los días enmascarados por lo que toca al cuento; Aura, ejemplo superior de novela corta; y El espejo enterrado, un ensayo con vocación iberoamericana que hoy mismo habría que volver a leer para entender lo que somos como país y región en el mundo.

Pero el mayor mérito (del conjunto) de su obra, además del literario, es de valor cívico: recordarnos la deuda social y los compromisos incumplidos de lo que fue el mayor proyecto de transformación social que ha vivido el país en los últimos cien años.

Hará cosa de unos quince años, rematé un ensayo sobre los jóvenes en México citando a Carlos Fuentes, porque me parecía (y al releerlo lo confirmo) lo más elocuente que se puede decir sobre la situación de quienes representan el porvenir nacional. Es necesario comenzar —decía yo— por atender a esa muchedumbre de jóvenes pobres que tienen en el desamparo su único horizonte. En Agua quemada, Carlos Fuentes retrató al hijo de Andrés Aparicio, Bernabé, que vive toda la frustración y desesperación que solo un joven puede sentir ante una sociedad que se debate entre la indiferencia y la exclusión:

“Acompañaron a los muchachos hasta la entrada del estadio Azteca y martincita le dijo que podía ir al Cementerio Español. Le compró un refresco a la Martina y comenzó a pasearse como ocelote enjaulado enfrente del estadio, dando de patadas contra los postes de luz neón cada vez que oía la gritería allá adentro, el aullido de ¡gol! y Bernabé pateando los postes diciendo por fin me lleva la chingada puta vida esta por dónde me le cuelo a la vida, ¿por dónde?”.

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Re: Muere Carlos Fuentes

Mensaje  Damablanca el Lun Mayo 21, 2012 2:23 pm

Gracias spor la aportación, Ety.

Bss

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Re: Muere Carlos Fuentes

Mensaje  Ety el Miér Jun 06, 2012 6:56 pm

Carlos Fuentes, embajador permanente del Territorio de la Mancha

El director del Instituto Cervantes, Víctor García de la Concha, cree que el escritor Carlos Fuentes merece el título de embajador permanente del 'Territorio de la Mancha'. Una idea, que junto al carácter cervantino del autor y su amor por la lengua mestiza, han marcado hoy el primer homenaje tras su muerte.

Madrid, 5 jun.- El director del Instituto Cervantes, Víctor García de la Concha, cree que el escritor Carlos Fuentes merece el título de embajador permanente del 'Territorio de la Mancha'. Una idea, que junto al carácter cervantino del autor y su amor por la lengua mestiza, han marcado hoy el primer homenaje tras su muerte.

Un homenaje que se ha llevado a cabo en la sede del Instituto Cervantes, donde escritores y amigos se han reunido ante un auditorio lleno para recordar a este escritor mexicano, que falleció el pasado 15 de mayo de forma repentina.

Víctor García de la Concha, los escritores Juan Goytisolo, José Manuel Caballero Bonald y Julio Ortega, profesor de la Universidad de Brow en Estados Unidos, han repasado la obra del que fuera impulsor del llamado boom latinoamericano, junto con Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa y Julio Cortazar.

Precisamente a este apartado del boom latinoamericano, donde Fuentes (Panamá 1928-México 2012) irrumpió con su novela "La región más transparente", en 1958, han hecho referencia todos los participantes en el acto.

"Fuentes buscaba un idioma que no solo reflejara la realidad sino que mostrara otra realidad", ha comentado de la Concha, para quien el escritor entró de lleno en la novela moderna y consiguió la plena autonomía de la imaginación para luego acuñar una creación verbal maravillosa, el Territorio de la Mancha.

"Un mancha lingüística en expansión creciente de mas de 400 millones de hablantes, de flujo migratorio que constituye la nueva realidad mestiza del siglo XXI. Una mancha en expansión del mestizaje de la propia lengua", ha precisado el exdirector de la Real Academia de la Lengua.

Y tras la presentación de un vídeo con imágenes de Carlos Fuentes a lo largo de su vida, repleta de libros y viajes por el mundo, y que ha comenzado con su discurso de inauguración en el III Congreso de Lengua, celebrado en Valladolid, el poeta y narrador José Manuel Caballero Bonald ha resaltado la vertiente analítica y ensayística del autor mexicano alrededor de la novela en castellano y el entorno en el que ésta se ha enmarcado.

Bonald, el poeta de la generación de posguerra, de la llamada generación de los 50, ha recordado el libro de Fuentes, "que dio carácter fundacional" a esta corriente, a su entender, con el título "La nueva novela hispanoamericana", publicado en 1969.

"En este libro se estudian cinco novelistas contemporáneos: Vargas Llosa, Alejo Carpertier, García Márquez, Julio Cortázar y Juan Goytisolo y este libro unido a 'La geografía de la novela' y a uno de los últimos libros del autor, 'La gran novela Latinoamericana", corroboran esa continuación de conocimientos que otorga una palmaria excelencia a la obra de Fuentes".

Carlos Fuentes inaugura ese nuevo capítulo de la litera del XX con sus agudos juicios sobre de la novela hispanoamericana que resultaron clarificadores y tuvieron algo de proféticos. Sin proponérselo, Fuentes fija el acta del boom y busca las causas histórica de este apogeo, ha subrayado Bonald.

"Un fenómeno -continúa- que afectó por igual a todas las literaturas escritas en castellano y a su rehabilitación y que reivindica la necesidad de ser escritura ante todo con un mestizaje lingüístico, herederos de los cronistas de Indias, los grandes intérpretes de la lengua hispánica",

"Lo que había muerto no era la novela, sino la forma burguesa y esa destrucción de ese lenguaje envejecido dejó paso a una nueva realidad literaria", concluye Bonald.

Juan Goytisolo, amigo íntimo del autor de "La muerte de Artemio Cruz", muy afectado por su muerte, y al que le ha dedicado infinidad de textos a lo largo de su vida, hoy solo quiso tener unas palabras de recuerdo.

"Fuentes -dice- nunca puso la pluma al servicio de los poderosos y fue un crítico imparable de la sociedad mexicana que retrató con una certeza e imaginación y visionaria que podíamos calificar de goyesca".

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