La Primera Experiencia

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La Primera Experiencia

Mensaje  Ety el Lun Feb 15, 2010 7:01 pm

El poder de la primera experiencia

Publicado el 14 de Febrero de 2010 por Felix Larocca

Suzy era una muchacha muy popular en su colegio, Ed era el mejor jugador del equipo de polo en la universidad. Ella tenía diecisiete y él diecinueve años. No se conocían bien, pero eran amigos, aunque distantes.

Un atardecer, después de pasar el domingo bailando en casa de unos amigos, Suzy retornaba a su casa de hacienda en su yegua favorita, ‘Dulce’, Ed, en un acto de gentileza, se ofreció a acompañarla en su propia montura.

Hablaron, se rieron mucho, ella lo encontró divertido y él la encontró inocente y bella. Le recordaba una foto de su mamá cuando tenía la misma edad de Suzy.

Cuando llegaron al establo de la casa de la joven mujer, se dieron cuenta de que estaban, de manera poco característica, solos. Ed, le asió las manos y la besó ardorosamente. Ella le respondió ávidamente. Luego, Ed le levantó la blusa y la acarició besándola en los senos.

El ruido proveniente de la llegada de los padres de Suzy interrumpió el extemporáneo romance. ‘Nunca nos volvimos a besar’, ya que nunca nos volvimos a ver. Dice Suzy durante su terapia.

‘Lo que pasó esa tarde me abrió una puerta a algo que no sabía acerca de mí misma. Ese algo fue, que yo podía ser amada.’

El despertar de los instintos: Amor y sexo

Se cree que en las etapas finales de la adolescencia y en el comienzo de la vida adulta, nosotros comenzamos a internalizar un narrativo autobiográfico de nuestras propias vidas. Hilvanando quienes fuéramos, quienes somos y lo que pudiéramos ser en el futuro.

Este narrativo, o anamnesis personal, está salpicado con escenas de importancia trascendentales, puntos altos, puntos bajos y puntos decisivos.

Una primera experiencia, puede consistir en uno de esos. Lo que esas experiencias nos proveen, como expresara en mi artículo, son hitos para entender cómo nuestra vida evolucionó en el transcurso del tiempo.

Algunas de nuestras primeras experiencias, nos afectan de manera tan decisiva que se sellan en nuestras mentes con una claridad e intensidad que no se desvanecen como otras memorias lo hacen.

Quizás, uno no recuerde el quinto beso que tuvo, pero el primero, nunca se olvidará.

Este fenómeno se conoce como el efecto primario, quizás en referencia a la ‘escena primitiva’ (primal scene) — en el sentido de que provoca estímulo sexual — de que Freud tanto hablase.

Cuando se pide a ciertas personas que evoquen memorias de ir a la universidad lejos de su casa, un 25% de lo que recuerdan, proviene, casi totalmente de los tres primeros meses del primer año.

Lo que la mayoría recuerdan son eventos como la despedida de los padres o conociendo sus compañeros de cuarto por la primera vez, o su primera clase.


De hecho, cuando psicólogos les piden a personas mayores que recuerden eventos en sus vidas, los que nombran con mayor frecuencia tuvieron lugar en la adolescencia postrera o alrededor de sus veinte años.

Esto sucede porque éstos son los años cuando tenemos la mayoría de nuestras primeras experiencias.

Consideremos un primer beso o encuentro sexual Éstos pueden engendrar sensaciones que son tan nuevas y poco familiares que la experiencia se siente como algo irreal.

La sensación de ‘fuera del cuerpo’ — placentera durante un beso, y negativa cuando se experiencia por la primera vez la muerte de un ser querido — es común durante primeras experiencias, como lo son sentimientos de realidad acentuada o de irrealidad.

Sensaciones emocionales intensas graban las primeras experiencias en la estructura de nuestra memoria, creando lo que los psicólogos cognitivos llaman ‘memorias de bombilla’.

Memorias como la de nuestro primer beso, primer encuentro sexual, nuestra primera visita al mar, nuestro primer día de escuela, o el nacimiento de un primer hijo, enlistan todos nuestros sentidos simultáneamente.

Además de su carga emocional, esas experiencias, asimismo acarrean una dosis considerable de novedad.

La novedad, impulsa la actividad de la dopamina y la norepinefrina, sistemas cerebrales que se asocian con el enfoque, el prestar atención y las recompensas.

Una primera relación romántica, puede que sea la única vez en que se ha estado enamorado sin sufrir recelos.

Primeras relaciones pueden imprimir un plantilla en la mente que se reactiva en relaciones futuras.

Si uno se encuentra con alguien que le recuerda de una relación primaria, por cualquier razón, sea ésta física, temperamental, o lo que sea, puede reactivar la memoria latente que en la mente existe.


A este fenómeno los psicólogos experimentales han llamado ‘transferencia’, quizás, en reconocimiento al genio de Freud, y, sin adscribirle el mismo significado.

No sólo son las cualidades de la persona los que se transfieren en la mente, los viejos sentimientos, motivaciones y expectaciones, igualmente se activan.

Lo que conlleva sus riesgos, porque muchas personas interpretan este fenómeno de que están frente a un augurio de que la misma relación, que una vez fuera, puede encenderse de nuevo.
Lo que puede comportar desencantos penosos.

La pérdida de un ser amado

La primera pérdida difiere de las posteriores porque nos confronta con la cruda realidad de que siempre estamos en constante peligro de perder a quienes más amamos, concepto éste que sólo asimilamos intelectualmente cuando llegamos a cierta edad, pero que no se siente real cuando lo experimentamos.

Las pérdidas tempranas pueden envenenar la habilidad de tener fe y de sentirse seguros, o de entregarse sin condiciones, en futuras relaciones afectivas.

Existe una conexión fuerte entre la pérdida temprana y la depresión, como asimismo las pérdidas tempranas interfieren con futuros apegos.

Sin embargo, muchas personas emergen más solidas después de estas pérdidas, habiendo adquirido la capacidad de experimentar mayor empatía con otros que sufren traumas similares.

Pero, volviendo a mi tesis inicial, la capacidad de recuperación contra la adversidad y pérdidas, es la capacidad de poner nuestras vidas hilvanadas en la propia perspectiva.

Lo que significa que pérdidas y traumas a una temprana edad ponen a algunas personas en la posición de generalizar sus experiencias y las conducen a sacar conclusiones equivocadas de las intenciones de quienes los rodean o con quienes se relacionan afectivamente.

Ese es el problema con las primeras experiencias. Porque siendo memorables y poderosas, se despiertan con facilidad en la mente haciéndonos sobre generalizar y derivar conclusiones, a veces, sin bases para hacerlo.

Primeras experiencias positivas, pueden ser fuente de inspiración, mientras que las negativas pueden presentar obstáculos obstinados en nuestro camino.

Mentiras y falsedades

La primera mentira cruza una línea. Uno descubre una capacidad que de antes no reconociera: de ser extremadamente honesto, a ser extremadamente deshonesto.

Para unos, la primera mentira es un sólo acto. Algo que no repetirá. Pero, para otros es una nueva manera de comportamiento.

Lo que no obvia el asunto de que se necesita un cierto grado de desarrollo moral para no caer en el abismo corrupto en que algunos se sumergen, cuando de decir la mentira se trata.

Los ejemplos clásicos de la psicopatía a que aludimos en nuestros artículos, son inmunes a los remordimientos porque carecen de consciencia moral.

Algunos psicólogos con una inclinación que se adapta a la metáfora de la obesidad que caracteriza a la nación Norteamericana, lo llaman el ‘efecto de la violación a la abstinencia’.

El mentiroso se dice a sí mismo, ‘como comí la primera galleta, ya no estoy en dieta, por lo tanto, continuemos comiendo…’

Los psicólogos — quizás conscientes de su oralidad manifiesta en todo lo que hacen — de inmediato, se corrigen, para decirnos que esta actitud puede reflejarse en transgresiones mayores como matar una persona o robar.

Ya en la US Navy nos enseñaron que la primera víctima de nuestro fuego era la difícil, las siguientes, aún nos causaríanregodeos…

Con las transgresiones, como con las primeras experiencias, es importante recordar que una sola acción no lo define a uno, y, que siempre, es posible recuperar lo perdido.

La experiencia elusiva del éxito

Cuando Tiger Woods ganó su primer gran torneo, el resentimiento de quienes lo envidiaban fue tan incontenible e inmenso que no escatimaron tiempo para hacer alusiones derogatorias de índole raciales a costa suya.

Pero, a medida que los éxitos se acumularon, los críticos se apaciguaron, aunque la envidia persistiera, como siempre lo hace.

Por supuesto, ahora — hace de ello muy pocas semanas — a una edad muy temprana, el famoso golfista confronta la primera experiencia de un fallo monumental e inolvidable.

Como la naturaleza del mismo es tan diseminada, goza de muchos modelos, desde prelados a presidentes, para aconsejarlo, sino para darle compañía.

La persistencia de la memoria, en casos de esta naturaleza, está relacionada con el nivel del desarrollo y la solidez de la consciencia moral del individuo.

La ilusión de las profecías que se cumplen por sus propias naturalezas puede resultar en una vida de desengaños

Una primera experiencia negativa puede condenar a algunos a repetir constantemente la misma experiencia como una compulsión de repetición.

Lo opuesto, también aplica.

Por ejemplo, perdiendo la virginidad es una experiencia que puede ser sujeta a la ilusión de las profecías que se cumplen por sus propias naturalezas.

Si la primera experiencia es positiva, la mujer no se entregará la próxima vez, con abandono indiscriminado, ya que no espera que encuentre en todo hombre que conoce a alguien que se aproxime al primero.

Pero, si se sienten usadas y rechazadas: o rehúsan toda futura experiencia o se abandonan insensiblemente a todas, porque creen que, en la profecía, ‘es todo lo que los hombres esperan de una…’

Como sucede con todas las otras primeras experiencias, la pérdida de la virginidad en la mujer, marca un hito, desde el cual no hay camino de retorno.

Es, en cierta manera, una de las tantas experiencias que son únicas de, por, y, para la mujer.

En resumen Como dijéramos en mi artículo, la anamnesis garantiza la
cohesión histórica de nuestras emociones, presentándonos un ego que no
es fragmentado.


Las primeras experiencias forman la matriz donde yacemos nuestras experiencias futuras, por eso nos son tan importantes.

Lo que aquí decimos aplica a nuestro primer amor, a nuestro primer acto de entrega sexual, o cuando percibimos las primeras experiencias positivas provenientes del entorno social: ‘ella es la más bella de todas’, o, las tristemente negativas: ‘tú eres simpático, pero estás muy gordo’.
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Re: La Primera Experiencia

Mensaje  Damablanca el Mar Feb 16, 2010 1:55 am

Y "la primera vez" de ellos ¿no los marca? Question

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Re: La Primera Experiencia

Mensaje  Ety el Mar Feb 16, 2010 5:13 am

Seguramente, Serrat lo dice en su bellísima canción: "La Primera" (de segunda mano).

Aquí dejo una respuesta a la pregunta de Amparo:

https://www.youtube.com/watch?v=Sd37FWllOCY

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Re: La Primera Experiencia

Mensaje  Joan el Dom Feb 21, 2010 4:42 pm

Claro que si, nuestra primera vez nos marca de por vida.

En el caso de varon se suma la tensión del "quedar bien", lo que va detrás de toda la mitologia del macho.

En todo cuando cuando la primera vez es por amor todo es mas fácil por que el acto va mucho ams alla de la relación sexual.

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Re: La Primera Experiencia

Mensaje  Damablanca el Lun Feb 22, 2010 5:21 pm

Posiblemente el hombre distinga peor que la mujer la diferencia entre "primera experiencia sexual" y "primera experiencia amorosa" ¿me equivoco?

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Re: La Primera Experiencia

Mensaje  Joan el Lun Mar 01, 2010 1:07 am

Damablanca escribió:Posiblemente el hombre distinga peor que la mujer la diferencia entre "primera experiencia sexual" y "primera experiencia amorosa" ¿me equivoco?

Damablanca.

Es cierto, los hombres mezclamos mas estos temas.
Las mujeres distinguis lo que fue un primer amor con toda su carga nostalgica y sentimental.
Bueno, ni todos los hombres ni todas las mujeres son iguales, pero en general les asi.

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Re: La Primera Experiencia

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