Haití, a un mes del desastre

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Haití, a un mes del desastre

Mensaje  Damablanca el Vie Feb 12, 2010 3:11 pm

Publicado en el diario "La Vanguardia".

HAITÍ, TRAS UN MES DE LA TRAGEDIA Haitianos: "Esto no es un país, sólo un lugar donde se vive"
Un mes después del terremoto, Haití carece de cualquier tipo de infraestructuras y existe gracias al milagro cotidiano de su gente | La última mala noticia es que la conferencia de donantes prevista para marzo en Nueva York se aplaza a abril


FÉLIX FLORES | Puerto Príncipe. Enviado especial | 12/02/2010 | Actualizada a las 01:25h | Internacional


Hoy se cumple un mes del terremoto que mató a 217.000 haitianos, dejó heridos a 300.000, sin casa a 1,2 millones (hay 460.000 desplazados), y afectados de una forma u otra a tres millones. Todavía se sacan cadáveres de los escombros, pero esta semana brigadillas de barrenderos han empezado a limpiar las calles de basura, con un estilo peculiar pero eficiente y unas camisetas de los organismos humanitarios –un gasto escandalosamente superfluo–. Escobas, pero no maquinaria pesada.

Vamos a Haití para que se nos vea

Una singular delegación estadounidense se citó con el ministro haitiano de Bienestar (extraordinaria cartera) con un paquete difuso de propuestas que comprendía la construcción de escuelas y cosas así, y la oferta de Senegal de mandar haitianos para allá.

El ministro prácticamente no dijo nada, pero señaló que, si bien las independencias africanas de la década de los sesenta atrajeron a los intelectuales haitianos, ahora pocos tendrían ganas de hacer el viaje. El grupo, aunque imbuido del espíritu de Marcus Welby y Malcolm X, reconoció que "hay lugares de Senegal que están como Haití".

Decían venir de parte del reverendo Jesse Jackson, y explicaron: "Creemos que la colaboración de los afroamericanos con Haití debe tener más visibilidad". He ahí la clave estos días: ser visibles. El turismo solidario que gasta más en logística que en cosas efectivas. Aunque hay excepciones. Una, por ejemplo, el servicio de la Fundación Reuters: mensajes SMS gratis que proporcionan información práctica a los ciudadanos. Si uno no tiene teléfono móvil, ya se lo contará el vecino.

Las ruinas y los campamentos de los damnificados se van integrando en el paisaje de Puerto Príncipe. La hilera interminable de refugios minúsculos, hechos de maderas, sábanas y pedazos de chapa, cubiertos de polvo y hollín, en la mediana de la carretera nacional 2, parece que esté allí desde siempre. Contra todas las declaraciones de buenas intenciones, la capital lleva camino de ser un campo de refugiados urbano durante mucho tiempo.

La última mala noticia es que la conferencia de donantes prevista para marzo en Nueva York se aplaza hasta abril. El comité de alto nivel, formado por las embajadas, las Naciones Unidas y el anecdótico Gobierno haitiano, se reunió el lunes. No hay propuestas concretas sobre lo que se quiere hacer para reconstruir (construir sería más apropiado) el país, a pesar de que las ofertas de fondos de ayuda llegan de todas partes, con un total de 1.300 millones de euros, y el G-7 se plantea condonar la deuda de Haití, que es algo inferior a esa cantidad. Si hay algo concreto es que el comité toma nota de que la carretera principal hacia la República Dominicana –un corredor vital– puede quedar pronto anegada en la temporada de lluvias y quizá haya que abrir una nueva por el norte de la laguna Saumâtre.

Haití carece de infraestructuras de cualquier clase, y existe gracias al milagro cotidiano de sus habitantes. En palabras de un haitiano de la insignificante clase media, "esto no es todavía una patria, sólo es un lugar donde se vive". Los empresarios tienen su dinero fuera del país y el Estado es poco más que una entelequia. En 1981, explica Graham Hancock en Lords of poverty, el Fondo Monetario Internacional desembolsó 22 millones de dólares como parte de un crédito. Baby Doc Duvalier se quedó con 20 millones.

El derrumbe de los edificios institucionales ha sido la gran excusa. Pero ni el Gobierno tenía una red de comunicaciones alternativa a los precarios teléfonos móviles ni tampoco, tras cuatro huracanes recientes, un plan frente a desastres. Con el paso de los días, la misión de laONU(Minustah) se dio cuenta de que sólo podía contar con los comités locales formados espontáneamente. "Antes ibas a las reuniones con el Gobierno y nadie tomaba notas, la secretaria del primer ministro es su hermana", dicen fuentes próximas al comité de alto nivel.

El terremoto ha revelado la fragilidad de todo en Haití. Sólo se habla de ayuda. El antropólogo Louis Herms Marcelin cree que "los dirigentes no ven el beneficio de un país sostenible; sólo el de crear una industria de la ayuda". El profesor Herms, de la Universidad de Miami, hace de consultor para el Gobierno estadounidense. "La semana pasada fui a reuniones con gente del Departamento de Estado y del Banco Mundial. Les cuesta entender el alcance de esos millones que van a poner. No es cuestión de construir edificios, sino instituciones. No tienen idea de lo que es esto". Según Herms, el problema de Washington es que "no quiere imponerse al Gobierno haitiano pero tiene que afrontar el hecho de que es como si no existiera".

En lo inmediato, las cosas no van mejor. "Aquí no hay ningún liderazgo, y eso crea confusión; en un campamento hay agua pero no hay comida; en otro hay comida pero no hay tiendas de campaña, y esa es la razón de que los organismos internacionales pasen el día en reuniones", dice Ernest Louis, presidente de una agrupación de voluntarios, FNJD Resovica (está en Facebook). "La mayoría de las ONG no viene a ayudar, sino a ganar más dinero, y la gente se queda como está", añade.

Si se pregunta a las agencias de laONUpor qué la ayuda no llega, la respuesta invariable remite a los primeros días de caos. Se dice que faltan tiendas de campaña pero en la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), un técnico nos enseña un librito, en castellano, sobre las virtudes de la lona de plástico. Quieren suministrar material y herramientas para hacer "refugios de autoconstrucción". "Las lonas están por llegar –dice–, de Pakistán, Corea, China...". También faltan letrinas. Habrá nuevos arrabales miserables. "Sí –dicen en la OIM–, pero mucha gente ya vive en esas condiciones, de todas formas. Y si llevamos de todo, ¿qué harán cuando nos vayamos?".
avatar
Damablanca

Cantidad de envíos : 5189
Localización : España
Fecha de inscripción : 18/02/2008

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.